sábado, 30 de abril de 2005
Una noche calurosa
Aquí me tenéis a las 23:43 p.m, tras una frenética tarde.
Creía que no salía. Mi padre dormido en el sofá y, prácticamente, lo he levantado -gruñendo, eso seguro- para poder ir a comprar algo a Ama por el día de la madre.
Primero no teníamos coche, así que para matar el tiempo -y mientras mi padre "despertaba" en la cafetería-, me he ido a caminar un rato porque no he nacido para estar horas mirando un periódico y tragándome el humo del personal -con todo el respeto por los fumadores-. Así que he arrancado y he hecho un minicircuito: calle Muérdago, calle del instituto San lázaro (lo siento, es la calle que da a mi ventana y después de 22 años, sigo sin saber cómo se llama... ¡sin comentarios!) he subido por mi antiguo colegio, El Santo Ángel, hasta prácticamente llegar a la carretera que sube al cementerio de Oviedo. De ahí, he bajado recto hasta Villafría y luego he tomado San pedro de Mestallón en dirección contraria (con respecto al tráfico rodado) y me he plantado en la cafetería. He tardado un cuarto de hora exacto y como una inglesa a la hora del té me he presentado ante mi padre.
Y aquí ha venido el jaleo que ha mareado, cabreado y casi provocado una úlcera a mi padre. El hombre, que es despistado de narices, "supuestamente" tenía un sobre con 214 Euros. Yo he visto que ha sacado la cartera para pagar y se le ha caido algo que era blanco y parecía un sobre -y que luego ha resultado ser el pañuelo-. Ha recogido las dos cosas y no le he dado mayor importancia.
Vamos a por el coche y cuando ya llegamos a donde la empresa donde tenía que pagar los 214 euros para el equipo de sonido... ¡lo había perdido! Total... que me dió la tarde, todo encabronado... y conducía de una forma para qué contaros... ¡él que es tan pacífico! Y... para rematar no funcionaba el aire acondicionado, ni las luces... ¡No habían arreglado el coche!
Sólo cuando regresamos a casa... se dió cuenta que -en realidad- no había perdido la "pasta" sino que se había olvidado el sobre en casa. Estaba tan cabreado consigo mismo que ni siquiera encontrarla sana y salva lo alegró.
Menos mal que el Ala Oeste de la Casablanca consigue resucitarlo, jeje. Además, el episodio de hoy ha sido sublime, como siempre. En mi opinión, una de las mejores series de tv estadounidense de la última década.
Volviendo al tema de esta entretenida tarde, conseguí comprar algo para mi ama (hemos tardado más en buscar el sobre del dinero por todos los sitios en que habíamos estado antes, incluyendo la cafetería que en comprar el regalito).
Finalmente, una colonia (nada original, lo sé) y un cd: el BSO del Guardaespaldas. Es del año la nana pero ¡oye! a mi madre le encanta y no lo tiene.
De paso he aprovechado para comprarme un disco de Westlife -ellos no me dicen nada, pero me encapriché de la canción Flying Without Winds -volando sin alas- y sólo podía conseguirla comprando el CD. Supongo que soy un poco maniática. Y además, me he pasado por la FNAC -aprovechando que hoy era el día de la doble puntuación para los socios, osea, yo- he recogido el último volumen de la Torre Oscura de Sthepen King, en inglés, que llevaba encargado desde dios sabe cuánto.
El libro es gordo de narices (algo que me reconforta mucho, eso significa que me lo tragaré en 24 horas), tiene 686 páginas y cuando lo he tenido en mis manos casi lloro de la emoción.
Para mí es cómo si tuviera la Torre misma. Tener ese libro es lo equivalente a la mítica llegada de Rolando de Gilead -no sé si llega, pero John "Jake" Chambers seguro que lo hace...- a la Torre Oscura.
Casí podía sentir su altura y su poder. Podía oír las asquerosas risas de Rea de Cos y ver a Maerlin ante las mismas puertas. Todo eso ante el pobre chico de la librería de la FNAC.
El chico de la FNAC me miraba con una cara... y yo no paraba de decir... ¡la tengo! ¡la tengo!
Por fin voy a conseguir terminar de leer una de las sagas más originales de la historia contempánea (junto al Señor de los Anillos y la Saga de las Fundaciones de Isaac Asimov) y me temo que va a dejar una huella impresionante en mí.
Tengo la Canción de Susannah a medio leer (también en inglés porque no tengo paciencia y en España todavía está publicado el quinto volumen: Los lobos del Calla) y ahora es el motivo perfecto para leerla de un sopetón sin sufrir la espera de que salga la última. ¿Por qué me da que voy a llorar sin parar con los dos últimos volúmenes?
En fin... Estoy cansada. Debería ponerme a actualizar mi blog sobre el Planeta MP (un disparatado retrato sobre mis amigos del foro de Motivos Personales en la que yo soy Fizty, Adrana y Limenis, tres en una). Ya tengo decidido quien muere en la superficie y quién es el Guardían. Pero no sé si contar primero lo que le pasa a Levor, leonard, Vandal y a Thor o mi llegada al nivel del Prisionero.
Pero eso será mañana.
Creía que no salía. Mi padre dormido en el sofá y, prácticamente, lo he levantado -gruñendo, eso seguro- para poder ir a comprar algo a Ama por el día de la madre.
Primero no teníamos coche, así que para matar el tiempo -y mientras mi padre "despertaba" en la cafetería-, me he ido a caminar un rato porque no he nacido para estar horas mirando un periódico y tragándome el humo del personal -con todo el respeto por los fumadores-. Así que he arrancado y he hecho un minicircuito: calle Muérdago, calle del instituto San lázaro (lo siento, es la calle que da a mi ventana y después de 22 años, sigo sin saber cómo se llama... ¡sin comentarios!) he subido por mi antiguo colegio, El Santo Ángel, hasta prácticamente llegar a la carretera que sube al cementerio de Oviedo. De ahí, he bajado recto hasta Villafría y luego he tomado San pedro de Mestallón en dirección contraria (con respecto al tráfico rodado) y me he plantado en la cafetería. He tardado un cuarto de hora exacto y como una inglesa a la hora del té me he presentado ante mi padre.
Y aquí ha venido el jaleo que ha mareado, cabreado y casi provocado una úlcera a mi padre. El hombre, que es despistado de narices, "supuestamente" tenía un sobre con 214 Euros. Yo he visto que ha sacado la cartera para pagar y se le ha caido algo que era blanco y parecía un sobre -y que luego ha resultado ser el pañuelo-. Ha recogido las dos cosas y no le he dado mayor importancia.
Vamos a por el coche y cuando ya llegamos a donde la empresa donde tenía que pagar los 214 euros para el equipo de sonido... ¡lo había perdido! Total... que me dió la tarde, todo encabronado... y conducía de una forma para qué contaros... ¡él que es tan pacífico! Y... para rematar no funcionaba el aire acondicionado, ni las luces... ¡No habían arreglado el coche!
Sólo cuando regresamos a casa... se dió cuenta que -en realidad- no había perdido la "pasta" sino que se había olvidado el sobre en casa. Estaba tan cabreado consigo mismo que ni siquiera encontrarla sana y salva lo alegró.
Menos mal que el Ala Oeste de la Casablanca consigue resucitarlo, jeje. Además, el episodio de hoy ha sido sublime, como siempre. En mi opinión, una de las mejores series de tv estadounidense de la última década.
Volviendo al tema de esta entretenida tarde, conseguí comprar algo para mi ama (hemos tardado más en buscar el sobre del dinero por todos los sitios en que habíamos estado antes, incluyendo la cafetería que en comprar el regalito).
Finalmente, una colonia (nada original, lo sé) y un cd: el BSO del Guardaespaldas. Es del año la nana pero ¡oye! a mi madre le encanta y no lo tiene.
De paso he aprovechado para comprarme un disco de Westlife -ellos no me dicen nada, pero me encapriché de la canción Flying Without Winds -volando sin alas- y sólo podía conseguirla comprando el CD. Supongo que soy un poco maniática. Y además, me he pasado por la FNAC -aprovechando que hoy era el día de la doble puntuación para los socios, osea, yo- he recogido el último volumen de la Torre Oscura de Sthepen King, en inglés, que llevaba encargado desde dios sabe cuánto.
El libro es gordo de narices (algo que me reconforta mucho, eso significa que me lo tragaré en 24 horas), tiene 686 páginas y cuando lo he tenido en mis manos casi lloro de la emoción.
Para mí es cómo si tuviera la Torre misma. Tener ese libro es lo equivalente a la mítica llegada de Rolando de Gilead -no sé si llega, pero John "Jake" Chambers seguro que lo hace...- a la Torre Oscura.
Casí podía sentir su altura y su poder. Podía oír las asquerosas risas de Rea de Cos y ver a Maerlin ante las mismas puertas. Todo eso ante el pobre chico de la librería de la FNAC.
El chico de la FNAC me miraba con una cara... y yo no paraba de decir... ¡la tengo! ¡la tengo!
Por fin voy a conseguir terminar de leer una de las sagas más originales de la historia contempánea (junto al Señor de los Anillos y la Saga de las Fundaciones de Isaac Asimov) y me temo que va a dejar una huella impresionante en mí.
Tengo la Canción de Susannah a medio leer (también en inglés porque no tengo paciencia y en España todavía está publicado el quinto volumen: Los lobos del Calla) y ahora es el motivo perfecto para leerla de un sopetón sin sufrir la espera de que salga la última. ¿Por qué me da que voy a llorar sin parar con los dos últimos volúmenes?
En fin... Estoy cansada. Debería ponerme a actualizar mi blog sobre el Planeta MP (un disparatado retrato sobre mis amigos del foro de Motivos Personales en la que yo soy Fizty, Adrana y Limenis, tres en una). Ya tengo decidido quien muere en la superficie y quién es el Guardían. Pero no sé si contar primero lo que le pasa a Levor, leonard, Vandal y a Thor o mi llegada al nivel del Prisionero.
Pero eso será mañana.
