viernes, 13 de enero de 2006
La Fauna de la autoescuela
Y pensar que últimamente vivo ahí y que no me sé más que el nombre de tres personas.
Para empezar, debería aclarar una cosa. Acabo por ir media hora antes de que comience la clase sólo porque me encanta "el corralillo" que se forma en torno a la mesa de la chica que atiende al público (que además de ser superenrollada ¡es nuestra profesora!) y al final acabamos por cotillearlo todo. De eso, a una chavala, que ni sé cómo se llama, le dieron plaza anteayer para dar clases de sustitución en un colegio de primaria. Ella chillaba de histerismo y nosotras también.
TAmbién teníamos a dos otras dos chavalas que eran un Sol, pero ya aprobaron el teórico y las hemos perdido en el Corralillo.
Aunque, pensándolo bien, mejor porque fumaban como carreteros y habríamos tenido que salir a la calle para poder seguir con la ronda.
¿De qué hablamos? Eso me gustaría saber a mí. Porque hay una, que su única obsesión es que le comentemos qué color de esmalte -se trae cada día las uñas pintadas de distinto color- le queda mejor
(sí, habéis acertado ¡la pija!) Luego está "la profe" que va más pintada que nadie y trabaja en un supermercado (aún no sé cual de ellos :]). Luego está la otra que -Creo- sé su nombre: Mari o Mayte, no me quedó muy claro.
Pues esta chavala, aparte de necesitar urgentemente ir al oculista (ya se lo he dicho ni sé las veces) resulta que trabaja... ¡¡¡En la O.N.C.E!!! Lo cual me explica ciertos gestos suyos. Y mejor no os hablo de cuando abre la boca...
Luego está la miss marca que sólo usa ropa del cocodrilo ese... Si alguien sabe cómo se llama la marca que me lo diga ¿Blueberry?
. Es como Enriquito Iglesias, pero en versión femenina. :] Es la clase de persona que sabes que tiene 10 fallos o más en un test pero ¡oyes! ¡yo aprobé el examen!
No me dejo a las dos marujas. Siempre se sientan juntas y lo comentan todo: desde el color del lápiz del pobre cubano o de si la mesa de la profesora estaría mejor atrás de la clase para no sufrir la corriente (de aire, se presupone):].
Y, por supuesto, "la abuela". Siempre llega tarde y se lleva por delante a quien tenga la desgracia de estar junto a la puerta. Tiene una extraña habilidad para arrinconar a su compañero y para que sus respuestas a sus preguntas duren una eternidad.
Luego tenemos a un bizco muy simpático, muy flaquito, que a ese le llamo "Bacterio". Tiene el aspecto de haber salido de un laboratorio. Pero majete el chaval, se enrolla bien cuando quiere.
Siempre va en plan misterioso. Apenas te enteras de si ha entrado o no por la puerta. ¡No sé cómo lo hace!
Otro como él, pero obsesionado con tráfico es uno de gafas (este aparentemente no le pasa nada con su cuerpo serrano
) porque siempre que le veo, sea la hora que sea ¡siempre tiene el libro de la teoría a mano!
Lo gracioso de este hombre -fácilmente, tendrá treinta y...- es que lleva un año en la autoescuela, jamás suspende un test y ¡todavía no se ha presentado al examen! Según la profesora tiene un pánico terrible al examen y sólo se presentará "cuando esté preparado".
Daniel, alias "El albañil" es la monda. Me parto de risa, literalmente hablando, con sus comentarios. Hoy, por ejemplo, se ha tirado dos horas intentando comprender el por qué no hay que ir con marchas largas cuando bajas una cuesta. El tipo estaba empeñado que si fallaba los frenos lo mejor era poner directamente el freno de estacionamiento.
Lleva dos meses yendo todos los días y nunca baja de 10 fallos. Como siga así ya se habrá jubilado y seguirá sacándose el carnet. Encima estaba acojonado cuando se ha enterado de que me presento mañana. Como es tan alto ha querido darme una palmadita de compasión con tan mala suerte de que la mano ha saludado al aire. Es lo que tiene cuando un tío de 1'90 trata de desear suerte a una "enana" de 1.57
.
Luego tenemos a un sudamericano que tiene cataratas en un ojo ¿Cómo se las arreglará para ver desde el fondo de la clase la tele?
Luego están los africanos de nombres imposibles que son majísimos. El otro día le enseñamos a decir ¡bingo! y ahora, cada vez que acierta la pregunta el tipo grita: ¡Bingo!
Los dos "críos" son los más raros y menos enrollaos del patio.
Entran como si entraran al matadero.
¿Por qué no hablarán un poquitín más? ¡Si sólo son unas clases de autoescuela!
Además, tenemos al rapero (lo llamo así por las pintas que lleva) que siempre va con el cubano (otro que se examina mañana, junto a mí) y no sé cómo se las arregla, pero siempre tenemos que traducirle al inglés lo que dice la profesora ¡porque no se entera! Y para qué contaros a los congelaítos. Cariñosamente los llamo los ositos polares. Más que nada porque llevan un forraje que ni los Osos de la Antártida. Es que venir de África (a saber de qué parte vienen, pero no fallaré si digo que cerca del Ecuador) con sus grados altos y plantarse en Ovetus donde a las 8 de la tarde rondamos los 4º debe ser bestial.
Lo que me encanta de la clase es que cada dos por tres se interrumpe porque aparece un electricista, el tipo de los cupones, una que entra y se lleva el periódico (vamos ¡qué lo roba!).Sin contar que suena el teléfono y Marta, la profesora, es la chica para todo y tiene que salir corriendo. Momento en que las cotillas aprovechan para comentar que debían de regalarle un teléfono móvil, Sumar U Omar dice algo que nadie entiende y él mismo menos, Daniel se dedica a copiar las respuestas de sus compañeros, Mayte o Mari decide que es la hora de ponerse a cantar, el Bacterio se limita a reírse en medio del festival, el de las gafas se tira de cabeza a su librito. Los africanos comienzan a hablar en su lengua cantarina y aquello parece la Plaza del Fontán. :]
El único que nunca dice nada es el de la catarata en el ojo. No sé si es porque es así, si es porque es tímido o porque es serio.
Mitad de la clase somos nativos y más de la mitad extranjeros, una clase muy multicolor. :] A ver si suspendo y sigo con el corralillo la semana que viene.
¿Habéis que bien me lo paso yo? No sé cómo me las arreglo pero me lo paso bien hasta cuando debería sufrir.
Os dejo que tengo que levantarme a las 6.
Tranquila porque sé que la semana que viene todavía puedo ver a esta fauna tan encantadora.
¡Ya quisiera yo que mi clases de Historia fuesen tan entretenidas como éstas!
Para empezar, debería aclarar una cosa. Acabo por ir media hora antes de que comience la clase sólo porque me encanta "el corralillo" que se forma en torno a la mesa de la chica que atiende al público (que además de ser superenrollada ¡es nuestra profesora!) y al final acabamos por cotillearlo todo. De eso, a una chavala, que ni sé cómo se llama, le dieron plaza anteayer para dar clases de sustitución en un colegio de primaria. Ella chillaba de histerismo y nosotras también.
TAmbién teníamos a dos otras dos chavalas que eran un Sol, pero ya aprobaron el teórico y las hemos perdido en el Corralillo.
Aunque, pensándolo bien, mejor porque fumaban como carreteros y habríamos tenido que salir a la calle para poder seguir con la ronda.
¿De qué hablamos? Eso me gustaría saber a mí. Porque hay una, que su única obsesión es que le comentemos qué color de esmalte -se trae cada día las uñas pintadas de distinto color- le queda mejor
(sí, habéis acertado ¡la pija!) Luego está "la profe" que va más pintada que nadie y trabaja en un supermercado (aún no sé cual de ellos :]). Luego está la otra que -Creo- sé su nombre: Mari o Mayte, no me quedó muy claro.
Pues esta chavala, aparte de necesitar urgentemente ir al oculista (ya se lo he dicho ni sé las veces) resulta que trabaja... ¡¡¡En la O.N.C.E!!! Lo cual me explica ciertos gestos suyos. Y mejor no os hablo de cuando abre la boca...
Luego está la miss marca que sólo usa ropa del cocodrilo ese... Si alguien sabe cómo se llama la marca que me lo diga ¿Blueberry?
. Es como Enriquito Iglesias, pero en versión femenina. :] Es la clase de persona que sabes que tiene 10 fallos o más en un test pero ¡oyes! ¡yo aprobé el examen!
No me dejo a las dos marujas. Siempre se sientan juntas y lo comentan todo: desde el color del lápiz del pobre cubano o de si la mesa de la profesora estaría mejor atrás de la clase para no sufrir la corriente (de aire, se presupone):].
Y, por supuesto, "la abuela". Siempre llega tarde y se lleva por delante a quien tenga la desgracia de estar junto a la puerta. Tiene una extraña habilidad para arrinconar a su compañero y para que sus respuestas a sus preguntas duren una eternidad.
Luego tenemos a un bizco muy simpático, muy flaquito, que a ese le llamo "Bacterio". Tiene el aspecto de haber salido de un laboratorio. Pero majete el chaval, se enrolla bien cuando quiere.
Siempre va en plan misterioso. Apenas te enteras de si ha entrado o no por la puerta. ¡No sé cómo lo hace!
Otro como él, pero obsesionado con tráfico es uno de gafas (este aparentemente no le pasa nada con su cuerpo serrano
) porque siempre que le veo, sea la hora que sea ¡siempre tiene el libro de la teoría a mano!
Lo gracioso de este hombre -fácilmente, tendrá treinta y...- es que lleva un año en la autoescuela, jamás suspende un test y ¡todavía no se ha presentado al examen! Según la profesora tiene un pánico terrible al examen y sólo se presentará "cuando esté preparado".
Daniel, alias "El albañil" es la monda. Me parto de risa, literalmente hablando, con sus comentarios. Hoy, por ejemplo, se ha tirado dos horas intentando comprender el por qué no hay que ir con marchas largas cuando bajas una cuesta. El tipo estaba empeñado que si fallaba los frenos lo mejor era poner directamente el freno de estacionamiento.
Lleva dos meses yendo todos los días y nunca baja de 10 fallos. Como siga así ya se habrá jubilado y seguirá sacándose el carnet. Encima estaba acojonado cuando se ha enterado de que me presento mañana. Como es tan alto ha querido darme una palmadita de compasión con tan mala suerte de que la mano ha saludado al aire. Es lo que tiene cuando un tío de 1'90 trata de desear suerte a una "enana" de 1.57
.
Luego tenemos a un sudamericano que tiene cataratas en un ojo ¿Cómo se las arreglará para ver desde el fondo de la clase la tele?
Luego están los africanos de nombres imposibles que son majísimos. El otro día le enseñamos a decir ¡bingo! y ahora, cada vez que acierta la pregunta el tipo grita: ¡Bingo!
Los dos "críos" son los más raros y menos enrollaos del patio.
Entran como si entraran al matadero.
¿Por qué no hablarán un poquitín más? ¡Si sólo son unas clases de autoescuela!
Además, tenemos al rapero (lo llamo así por las pintas que lleva) que siempre va con el cubano (otro que se examina mañana, junto a mí) y no sé cómo se las arregla, pero siempre tenemos que traducirle al inglés lo que dice la profesora ¡porque no se entera! Y para qué contaros a los congelaítos. Cariñosamente los llamo los ositos polares. Más que nada porque llevan un forraje que ni los Osos de la Antártida. Es que venir de África (a saber de qué parte vienen, pero no fallaré si digo que cerca del Ecuador) con sus grados altos y plantarse en Ovetus donde a las 8 de la tarde rondamos los 4º debe ser bestial.
Lo que me encanta de la clase es que cada dos por tres se interrumpe porque aparece un electricista, el tipo de los cupones, una que entra y se lleva el periódico (vamos ¡qué lo roba!).Sin contar que suena el teléfono y Marta, la profesora, es la chica para todo y tiene que salir corriendo. Momento en que las cotillas aprovechan para comentar que debían de regalarle un teléfono móvil, Sumar U Omar dice algo que nadie entiende y él mismo menos, Daniel se dedica a copiar las respuestas de sus compañeros, Mayte o Mari decide que es la hora de ponerse a cantar, el Bacterio se limita a reírse en medio del festival, el de las gafas se tira de cabeza a su librito. Los africanos comienzan a hablar en su lengua cantarina y aquello parece la Plaza del Fontán. :]
El único que nunca dice nada es el de la catarata en el ojo. No sé si es porque es así, si es porque es tímido o porque es serio.
Mitad de la clase somos nativos y más de la mitad extranjeros, una clase muy multicolor. :] A ver si suspendo y sigo con el corralillo la semana que viene.
¿Habéis que bien me lo paso yo? No sé cómo me las arreglo pero me lo paso bien hasta cuando debería sufrir.
Os dejo que tengo que levantarme a las 6.
Tranquila porque sé que la semana que viene todavía puedo ver a esta fauna tan encantadora.
¡Ya quisiera yo que mi clases de Historia fuesen tan entretenidas como éstas!
