jueves, 26 de enero de 2006

Love is in the air!

Aquí estoy con mis primeros síntomas de resfriado (garganta afónica y algo de resfriado, con estornudos incluidos).
La buena noticia es que he conseguido dormir hasta las ocho y media, lo cual es un triunfo.

La enana parece ser que hizo muy bien el examen, lo cual me deja muy satisfecha, la otra por fin ha entrado a trabajar y parece mi madre en lugar de mi "hermana" Muchas risas (Con cariño, ¿eh?), el Capo parece que tiene a su nonna bene. Por lo demás, a ver si hoy me pongo a la web y hago algo, que últimamente, ¡no hago nada! (¡Viva la vagancia!) Ah... y buscarle los emoticons nuevos a A. que paize que anda un pelín "desesperau".

Ayer a la noche, intenté explicar los pormenores del día. Sin embargo, estaba tan -tan- cansada que me dediqué a escribir el que, posiblemente, haya sido el post más corto de todos los que he publicado Muchas risas.

Ahora voy con los detalles del evento de ayer. Payaso

Prolegómenos.

Dos días antes, fui al despacho de la profesora para comentarle ciertas "cosillas" del trabajo y preguntarle cómo hacer una exposición. Según me lo está comentando salta:
- ¡Uy! pues A. está aterrorizada porque le tiene miedo a R. y no sé por qué.

Mi cara debió ser un poema porque la paisana se quedó un poco K.O.

Un poco de historia:

Y diréis ¿Quién es R.? Pues "el filósofo" (licenciado en filosofía) que os habré mencionado en alguna ocasión, un chaval que está haciendo el doctorado.
La cuestión es que R. sabe de todo y claro si ve lagunas o lo que sea, es capaz de machacarte viva (¡¡y superé de R. la prueba ayer!! ¡VIVA!) sino está de acuerdo con lo que dices.

¿Por qué A. la lió al exponer su trabajo y mirarme a G. y a mí todo el rato como si sólo existísemos las dos en toda la clase?

¡Porque A. está coladita, coladita por R.!

¿Cuál es el problema, entonces, os estaréis preguntando? Pues E. El tercero en discordia. El pobre E. lleva detrás de A. desde primero de carrera. A. ni se da por aludida y tampoco hace el esfuerzo de dejarle las cosas claras, lo cual no sé si es el segundo plato o lo tiene de reserva. RollEyes

Entre todas hemos intentado que A. al menos deje clara su posición a E. para que el chaval deje de sufrir (aunque, claro, en vista del historial, ya se podría haber dado cuenta de que pasa de él... Tengo que avisar a J. a ver si habla con él, ahora que lo pienso Idea). Porque dice que no quiere estar con él, pero, en el fondo, le da esperanzas.

Los detalles del "evento":

¿Qué pasó ayer en la exposición? A. se puso colorada, se atascó durante su intervención y, cuando R. le preguntó, no supo ni que decir. Cuando hablaba, en lugar de mirar a la profesora o al resto de la audiencia, sólo nos miraba a G. y a mí. No veais que mal lo pasé, viendola sufrir durante los 30 minutos que duró su intervención -con ronda de preguntas incluida-.

Lo pasé peor que en mi propia intervención, que ¡ya es decir! (Por cierto, salió bien y hasta J -italiana de erasmus- me felicitó por vocalizar tan bien. :] teníais que a ver visto cómo me aferré a mis folios para que no me temblase nada de nada Muchas risas)

Volviendo al tema, en mi vida he visto a A. más colorada, más atropellada que ayer. Porque A. es de las personas que no tiembla ni ante un terremoto, sobre todo si es con un profesor delante.

Se lo comenté a G. -cuando la acompañé a comisaría para renovar su pasaporte-: el corazón tiene unas razones que la razón no entiende. La mujer asentía, dándome la razón.

E. sufriendo porque no le corresponde A. y A. sufriendo porque R. ni se da por aludido y menos todavía, la corresponde. ¿Habéis visto que triángulo más precioso?

Conclusión:

Desde luego que Eros (El señorito Cupido del mundo actual), "El Viejo Amor" responsable de que Gea (La Tierra) y su hijo -y esposo- Urano (El Cielo) pudieran unirse al principio de los tiempos para crear el panteón Olímpico y la propia vida..., debe de haberse vuelto loco.


fotos.miarroba.com



Al final vamos a tener que aplicarles, tanto a A. como a E. esta frase.

El amor es: el dolor de vivir lejos del ser amado.


Si al menos tuvieran valor para decir lo que siente a quienes corresponde y valor para escuchar la dureza de las palabras de la otra persona... Dejarían de sufrir.

Lo peor es que los espectadores no podemos hacer nada.

Salvo verlos sufrir. Enfurruñado

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